De acuerdo con los vientos que soplan en los humeados horizontes nacionales, en el Círculo de Estudios hemos iniciado una nueva dinámica tendiente a cubrir nuestras necesidades de comunicación e información, así como a fortalecer las habilidades que el ciudadano común, desprovisto de la fortaleza simbólica que le representa pertenecer a un partido político, al cuerpo de funcionarios de la delegación política de la zona, a un sindicato, a un exclusivo club social, al nuevo gobierno, al grupo de inmigrantes de tal o cual país, a tal o cual empresa trasnacional, o al equipo de futbol de su preferencia, tiene para reclamar sus derechos por la simple razón de ser miembro activo de esta comunidad civilizatoria llamada México.
Imagina que un mal día la Policía Federal te detiene arbitrariamente y tú no puede argumentar que “no saben con quien se están metiendo”, o “soy el sobrino de mi tío”; imagina que en la cartera no traes la credencial del partido, o del sindicato, o de la corporación, o del tribunal, y que cuentas sólo con los derechos que te ofrece la Constitución y con las habilidades personales que amablemente tus padres te heredaron (cuando amorosamente te gestaron en aquella célebre ocasión) para hacerlos valer. Da miedo ¿verdad?.
Pues ése es uno de los aspectos que hemos decidido atender en nuestro círculo de estudios, partiendo de la premisa de que las personas en nuestra sociedad y en nuestra ciudad tienen derechos por el simple hecho de estar en ellas, independientemente del color de sus uñas o del modo con que acostumbra espantarse las moscas; y esos derechos deben ser reconocidos sin discusión por las autoridades.
Partimos del hecho de que hoy en día los derechos de la ciudadanía no son reconocidos universalmente por las autoridades. Quien desee que se le reconozcan tiene que pelearlos ante una autoridad que busca por todos los medios escamotearlos. El ciudadano común, sin credenciales, dinero o papis influyentes, requiere conocer la ley y tener confianza en que, como tal, puede exigir el respeto y reconocimiento a sus derechos lo cual, por cierto, no se logra en un día.
Es por esta razón que hemos iniciado una serie de debates sobre diversos tópicos de nuestra realidad contemporánea, a fin de desarrollar las habilidades necesarias para argumentar y defender nuestras posturas, para enfrentar a un público, para estructurar adecuadamente nuestras argumentaciones, para escuchar con detenimiento las argumentaciones ajenas y aprender de ellas, etc.; y nos orientamos a profundizar el conocimiento sobre los derechos que diversos grupos de nuestra sociedad tienen en la actualidad. Asiste con nosotros a debatir con respeto y fraternalmente los temas de tu interés, y a conocer otras facetas del inmenso mundo que nos ha tocado vivir a través del punto de vista de nuestros compañeros.Lo único que requerimos para estos efectos es tener una idea clara para exponer, respetar el punto de vista de nuestros compañeros y tomar el turno y el tiempo que nos corresponde para intervenir en la discusión. No parece complicado ¿verdad?, pero lo llega a ser. Te invitamos a dialogar con nosotros.
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